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Homilía en la Toma de Posesión del P. Javier Concha

16 mar 2024

Homilía en la Toma de Posesión del P. Javier Andrés Concha Bazán

Parroquia San Carlos Borromeo (La Reina) –  10 de marzo de 2022

 

 

Hoy, la liturgia nos ofrece un aroma anticipado de la alegría pascual. Los ornamentos del celebrante son rosados. Es el domingo “laetare” que nos invita a una serena alegría. «Alégrese Jerusalén, compartan su alegría los que estaban tristes, vengan a saciarse con su felicidad...», canta la antífona de entrada.

 

El evangelista Juan nos habla de un extraño encuentro de Jesús con un importante fariseo, llamado Nicodemo. Según el relato, es Nicodemo quien toma la iniciativa y va a donde Jesús «de noche». Intuye que Jesús es «un hombre venido de Dios», pero se mueve entre tinieblas. Jesús lo irá conduciendo hacia la luz. Nicodemo representa en el relato a todo aquel que busca sinceramente encontrarse con Jesús. Por eso, en cierto momento, Nicodemo desaparece de escena y Jesús prosigue su discurso para terminar con una invitación general a no vivir en tinieblas, sino a buscar la luz.

 

Según Jesús, la luz que lo puede iluminar todo está en el Crucificado. La afirmación es atrevida: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna». ¿Podemos ver y sentir el amor de Dios en ese hombre torturado en la cruz? Acostumbrados desde niños a ver la cruz por todas partes, no hemos aprendido a mirar el rostro del Crucificado con fe y con amor. Nuestra mirada distraída no es capaz de descubrir en ese rostro la luz que podría iluminar nuestra vida en los momentos más duros y difíciles.

 

Sin embargo, Jesús nos está mandando desde la cruz señales de vida y de amor. En esos brazos extendidos que no pueden ya abrazar a los niños, y en esa manos clavadas que no pueden acariciar a los leprosos ni bendecir a los enfermos, está Dios con sus brazos abiertos para acoger, abrazar y sostener nuestras pobres vidas, rotas por tantos sufrimientos. Desde ese rostro apagado por la muerte, desde esos ojos que ya no pueden mirar con ternura a pecadores y prostitutas, desde esa boca que no puede gritar su indignación por las víctimas de tantos abusos e injusticias, Dios nos está revelando su "amor loco" a la Humanidad.

 

«Dios no mandó su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él». Podemos acoger a ese Dios y lo podemos rechazar. Nadie nos fuerza. Somos nosotros los que hemos de decidir. Pero «la Luz ya ha venido al mundo». ¿Por qué tantas veces rechazamos la luz que nos viene del Crucificado? Él podría poner luz en la vida más desgraciada y fracasada, pero «el que obra mal... no se acerca a la luz para no verse acusado por sus obras». Cuando vivimos de manera poco digna, evitamos la luz porque nos sentimos mal ante Dios. No queremos mirar al Crucificado. Por el contrario, «el que realiza la verdad, se acerca a la luz». No huye a la oscuridad. No tiene nada que ocultar. Busca con su mirada al Crucificado. Él lo hace vivir en la luz.

 

No es una frase más. Palabras que se podrían eliminar del Evangelio, sin que nada importante cambiara. Es la afirmación que recoge el núcleo esencial de la fe cristiana. «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único». Este amor de Dios es el origen y el fundamento de nuestra esperanza.

 

«Dios ama el mundo». Lo ama tal como es. Inacabado e incierto. Lleno de conflictos y contradicciones. Capaz de lo mejor y de lo peor. Este mundo no recorre su camino solo, perdido y desamparado. Dios lo envuelve con su amor por los cuatro costados. Esto tiene consecuencias de la máxima importancia.

 

1.     Jesús es, antes que nada, el «regalo» que Dios ha hecho al mundo, no solo a los cristianos. Los investigadores pueden discutir sin fin sobre muchos aspectos de su figura histórica. Los teólogos pueden seguir desarrollando sus teorías más ingeniosas. Solo quien se acerca a Jesucristo como el gran regalo de Dios, puede ir descubriendo en todos sus gestos, con emoción y gozo, la cercanía de Dios a todo ser humano.

 

2.     La razón de ser de la Iglesia, lo único que justifica su presencia en el mundo es recordar el amor de Dios. La Iglesia «es enviada por Cristo a manifestar y comunicar el amor de Dios a todos los hombres». Nada hay más importante. Lo primero es comunicar ese amor de Dios a todo ser humano.

 

3.     Según el evangelista, Dios hace al mundo ese gran regalo que es Jesús, «no para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él». Es muy peligroso hacer de la denuncia y la condena del mundo moderno todo un programa pastoral. Solo con el corazón lleno de amor a todos, nos podemos llamar unos a otros a la conversión. Si las personas se sienten condenadas por Dios, no les estamos transmitiendo el mensaje de Jesús sino otra cosa: tal vez, nuestro resentimiento y enojo.

 

4.     En estos momentos en que todo parece confuso, incierto y desalentador, nada nos impide a cada uno introducir un poco de amor en el mundo. Es lo que hizo Jesús. No hay que esperar a nada. ¿Por qué no va a haber en estos momentos hombres y mujeres buenos, que introduzcan entre nosotros amor, amistad, compasión, justicia, sensibilidad y ayuda a los que sufren? Estos construyen la Iglesia de Jesús, la Iglesia del amor.

 

Hoy celebramos la toma de posesión del nuevo párroco en esta comunidad parroquial San Carlos Borromeo. Esperamos que esto sea una gran bendición para ustedes y también para el Padre Javier Andrés Concha Bazán. Espero que le den su apoyo, y que sean generosos para sostenerlo.

 

Queridos hermanos/as: junto con su nuevo párroco el P. Javier, esfuércense por hacer cada vez más de esta parroquia una comunidad de fe, de culto y de amor fraterno, sean una comunidad llena de luz. Sólo así serán realmente ovejas del rebaño de Cristo, que escuchan con obediencia y fervor su voz y vivan conforme a ella, y que perseveran por entrar por la única puerta de la salvación que es Jesús resucitado.

 

Que hermosa es la misión del sacerdote, qué hermosa es la vocación de su nuevo párroco. Dispónganse a colaborar con él, caminen con él, secunden sus iniciativas, particularmente al Consejo Pastoral Parroquial le pido que abra su corazón y acompañe al P. Javier, y con el consejo parroquial, el Consejo económico y todos los demás grupos, movimientos y asociaciones de la parroquia. Pero además de colaborar con él, recen mucho por su nuevo sacerdote porque la oración llega con un impacto, con una fuerza muy grande al cielo y para Dios es muy grato que el pueblo de esta parroquia rece por su sacerdote.

Qué hermosa parroquia aquella que es palabra viviente de Dios. Con la ayuda de su párroco ustedes tienen que ser esa parroquia viviente de la palabra de Dios. Que todo el mundo diga en la Parroquia San Carlos Borromeo se vive el Evangelio, allí  está presente Cristo Jesús porque estudian, conocen, oran y viven la palabra de la Sagrada Escritura, la palabra del Evangelio.

 

Querido Padre Javier: en este día tan hermoso, 4º domingo de Cuaresma, domingo de la Alegría, tomas posesión de esta porción del Pueblo de Dios. Sé para tus ovejas un pastor solícito, entregado, servicial y amoroso y entrega toda tu vocación misionera. Que no le falte a tu pueblo el pan de la Palabra y de la Eucaristía, el bálsamo de la Confesión y de la Unción a los enfermos, así como la gracia de los demás sacramentos comenzando por el santo Bautismo que nos da la vida nueva en Cristo resucitado.

 

Distínguete por tu caridad pastoral, especialmente para con los más pobres y necesitados. Defiende la dignidad de tus hermanos desde su concepción hasta su fin natural. Y haz de tu comunidad, una comunidad de fe por medio de tus homilías y de la catequesis. Y a ustedes hermanos/as les pido que acojan al P. Javier como al mismo Cristo, el Buen Pastor, y por eso siempre exprésenle mucho amor y obediencia.

 

            Es justo también que expresemos nuestra gratitud y sentido agradecimiento al Padre Marcelo Gálvez, que los ha acompañado como Párroco en estos años. A Él, por su generoso servicio y entrega en esta Parroquia, con nuestro sincero gracias le aseguramos nuestra oración y lo acompañamos con cariño.

 

Que San Carlos Borromeo patrono de esta Parroquia y María Santísima nuestra Señora del Carmen los bendiga siempre, Ella que es la mejor de las ovejas de su Hijo Jesucristo, porque nadie como Ella ha escuchado su voz, y ha entrado por la puerta del redil que es el mismo Cristo siguiéndolo plenamente con su incondicional «Hágase en mi según tu palabra”. Amén

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